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En Penumbras... de Magda Robles

En penumbras es donde los sueños cobran vida, junto al crepitar del fuego y el danzar de las llamas...

Ayer fuimos el silencio...

Ayer fuimos el silencio.
El instante baldío que llegó
atajando la memoria.

El pan de infancia y el abrazo
cansado ante la puerta
entreabierta de otro día
que fue también ayer.

No hay distancia en estas horas.
El reloj ya espera amortajado a que la noche,
con voz sedienta, reclame su deceso.

Ayer fuimos este mar indescifrable
cálido abismo de cantos y sirenas
y dioses
y hombres que nacen
y dan voz a la penumbra.

La oscuridad oculta un nombre
y a un niño que quiso ser ángel
eternamente
y  que hoy 
ya es pasto del olvido.

Veo una muchacha de ojos tristes que sonríe,
y  a un hombre cuyo pecho olvida
que una vez fui
allí encerrada.

Ella y él, ambos esperan.
Y son estatuas
de sal que buscan
asombradas otra luna.

Ayer fuimos otro tiempo.
Un pasado sin paisaje,
un receso antiguo

aún por perfilar.

... by Crystal Lee Lucas

Sin nombre

Hay mareas que no saben de naufragios.

Aunque guarden en su vientre
cuerpos
a la deriva, arrebatados
a la orilla y a otros brazos,
también eternos,

en su derrota.


Amanece la tragedia

Cuando ruge la galerna
vuelven las rosas a ser ceniza.

La luz es una sombra tamizada.
Un juego de siluetas
que salen de la caverna.

Dos pequeñas marionetas
con hilos enmarañados
no consiguen avanzar.

Alguien los sesga
y con anónima inconsciencia
les corta también las alas.

La noche es un instante
vertido en los espejos
que se rompe si parpadeas.

Y más allá
los gritos
vacíos
sin nombre
sin huella.
Amanece la tragedia.

La llaman vida  
y  porta aún
otra carta sin firmar.

by Khazei

Untitled

No hubo tiempo de llorarle.

Con el adiós todavía
tibio entre las manos
llegó la vida
a clavar nuevos cristales.




"En piel del ángel caído", reseña de Carlos Benítez Villodres

ABRAZADO A LA ESPERANZA

En piel del ángel caído
Magda Robles León
El Torno Grafico Ediciones, Granada 2016

Carlos Benítez Villodres
Málaga

Tras haber degustado los poemas de “En piel del ángel caído”, admirable y refulgente libro de la poeta granadina Magda Robles León, grabo en la sangre del mundo y de la humanidad que dicho poemario es una joya poética con una hondura, exquisitez y calidad líricas que conmueven, que asombran. Efectivamente, me impresionaron, tanto en su aspecto formal como en su contenido sustancial, las creaciones poéticas que componen la ya mencionada obra. Esta afectación se transformó en luz, en una convicción profunda, pues sentí en mí el deleite de hallarme ante una poeta genial, que sabe darle emoción artística a la palabra con mágico entusiasmo creativo. En su poesía inmaculada y generosa encontré el santuario de los sentimientos de la autora. De él brota de forma entrañable, definitiva, la grandeza de su poética, como un sol lírico que da vida y caldea a mi esencia y a mi vida, a mis pasos y a mi quehacer cotidiano… Todo ello es fruto de la empatía que surgió automáticamente entre su interioridad y la mía.   
            
Escucho serenamente su voz potente, arraigada a la firmeza y a la sublimidad, que crea manantiales de gozo en medio de los entresijos de mi psique: A aquel hombre le habían apagado su linterna, / le habían roto el beso de su aurora; / pero / aprendió a acariciar a las luciérnagas, / y, en medio de la noche, componía / el más soberbio canto a la esperanza. /

Poesía la suya de ancho aliento, de verso derramado, muy auténtica, muy sincera, brotada del oleaje de la vida y por él bañada. Sus poemas tienen una intensidad expresiva en constante ascensión, una belleza que sorprende, que atrae, un sincronismo sinfónico absolutamente cálido y penetrante y una tensión poética que proporciona al lector los estímulos vitales en sus esencias y matizaciones para seguir caminando.

Ciertamente, la concepción poética de Magda Robles tiene esa clave de génesis y alimento que proporciona la armonía entre el léxico por ella usado y lo sustancial de sus creaciones líricas, entre la sonoridad o musicalidad de la sintaxis y la luz interna o luz poética, entre el campo de la estilística y la magia de lo creado…  “La poesía, refiere el poeta y pintor chino Gao Xingjian, es útil de muchas maneras, pero sobre todo es instrumento para observarnos a nosotros mismos. Porque cuando se concentra la atención internamente surge la poesía y empieza la aventura emocional de la palabra”.

De nuevo su voz exquisita me llega, y acoge en sus entrañas mis sueños y deseos, mis afectos y pensamientos…: Es tu cuerpo el templo / que mi palabra habita / con la certeza de que el silencio / también tiene su propio lenguaje. // Es evidente que Magda Robles posee una entidad lírica propia, un estilo personal sumamente entrañable y definitorio, es decir, una poética con una elegancia expresiva, con unos dones innovadores, sugerentes, con un temple fascinante… Gracias a esta magia personal, Magda seduce al lector que penetra hasta las simas más profundas de sus maravillosos poemas.

La poesía de Magda Robles León dejará su impronta en el lector de hoy y de mañana porque la poeta sabe perfectamente plasmar sus creaciones poéticas en el corazón y en el intelecto humanos con sus descubrimientos nuevos de la belleza, con su sensibilidad cristalina sin límites, con la palabra poética exacta, con la autenticidad de su intimidad vital, arropada por la vitalidad y la nobleza que caracterizan su persona abiertamente honesta y coherente y generosa.  


“En piel del ángel caído” su autora realizó un potente despliegue de sus facultades humanas y poéticas, ensamblando una serie de dispositivos configuradores de las riquezas de su espíritu y de su intelecto con imágenes de dentro y fuera de las fronteras de su yo íntimo, obtenidas durante su constante caminar por la vida. Gracias a esta apertura de su orbe interno y a las manifestaciones o reproducciones del mismo, así como de todo cuanto conforman su entorno más o menos cercano a ella, cualquier lector, amante de la poesía, puede adentrarse en la galaxia lírica que creó la poeta granadina. Así conocerá, saboreará y podrá juzgar cada uno de los tesoros poéticos que donó Magda Robles a la humanidad del presente y del futuro. Sirvan, pues, estas palabras mías como una invitación al lector para sentir, en los adentros de su ser, las sombras y las luces, que habitan “En piel del ángel caído”.      


Sin nombre

Asustan las palabras cuando llegan
rotas
como fantasmas
que se niegan a tomar
calor y forma.

Y se conforman
con ser vestales sin dios
al que hinojarse.
O son ceniza,
mácula que no oculta  rescoldo.

Mordientes dedos.
Alas prestadas
que solo están de paso.




"Against The Sky" by Igor Voloshin

Sin nombre...

Y si un día amanece
y queda tan solo la escarcha
en el lugar que hoy guarda mi noche.
Si me torno silencio sin voz
ni nombre, que vaga errabundo
y vuelve a morir en otra senda.
Y si un día el espejo rechaza
el reflejo que antes era mi rostro,
y son tus horas manantial seco,
puñado de lágrimas caducas
vertidas en días sin memoria.

Quizá ese día entienda
que estas letras que me sangran
estaban hechas de humo..



Reseña de "En piel del ángel caído", por Loida Ruiz Rodríguez

Tener amigos que conspiran "contra" ti es así de maravilloso.... Me guardo aquí este regalo, que tiene su refugio en el blog Frente al silencio, para no perderlo. Gracias...


Loida Ruiz Rodríguez. Reseña de: "En piel del ángel caído" de Magda Robles León. El Torno Gráfico Ediciones, Granada 2016.





 ¿Cómo no estremecerse ante cualquiera de los poemas de Magda Robles?

      Descubrí la obra de esta autora gracias a las redes sociales y blogs donde, generosamente, vierte su poesía. Más tarde me llegó en papel. Todo un placer leerla en este formato... Quienes conocemos algo de su obra sabemos de la facilidad con la que sus versos logran conmover, en el sentido más horaciano de la palabra.

      Con su último libro, En piel del ángel caído, la granadina continúa con una poesía evocadora, íntima y profundamente comunicativa. Una evolución sobre el camino iniciado en su primer poemario, En penumbras se hizo verbo, XVII Premio Nacional de Poesía "Miguel de Cervantes" de la ciudad de Armilla. Una confirmación ampliada y evolutiva a la voz propia de una poeta que, pese a su juventud, imprime en su obra una solidez y hondura emocional propias de una poesía con un amplio bagaje.

      Con el título se nos sitúa ante el mito del ángel caído: Lucifer. Ángel, de luz y de tinieblas, inspiración para poetas. El mito del ángel caído cobra importancia desde la Literatura romántica (de gran importancia para entender el quehacer lírico de la autora) ya que en él se identifica al poeta como tal, esto es, un ser que pese a estar marginado por una sociedad materialista y poco espiritual se muestra como el más capacitado para enfrentarse y dar salida y explicación a través de la palabra, el verbo, a los sentimientos más humanos pero menos racionales. Se pone así, la autora, en piel del ángel caído para hurgar en lo más profundo de su alma y en los recovecos más oscuros de la condición humana: “Me conjuras./ Y soy Sherezade/ hilvanando roces y letras/ en mil noches sin retorno” (SHEREZADE); “Ser caído y ser ángel/ en esta fugacidad de pieles/ y la eternidad de un instante/ en que desaparece el mundo” (ANGELS WITH DIRTY FACES).

      No parte en este último libro de la dicotomía Vida y Muerte, pero consigue llegar a estas y otras cuestiones a través del Amor. Porque EPAC presenta una poesía de fuerte carácter reflexivo y, pese a que se centra en el más intenso de los sentimientos humanos, el primigenio, poematiza también otras cuestiones universales. Amor, vida y muerte se funden finalmente porque “somos y existimos al amar” pero “todas las pasiones terminan en tragedia, todo lo que es limitado termina muriendo, toda poesía tiene algo de trágico”, en palabras de Novalis.

      En los versos de EPAC nos encontramos la interpretación de un amor idealizado, imposible y soñado; del amor perdido, que se recuerda con dolor, de la espera ardiente y llena de deseo; del amor pecaminoso y redentor a la vez... Es el Amor, en su acepción más extensa e intensa, el que se nos dibuja en los versos de este libro. El amor universal que atraviesa épocas, desde el pasado, en el presente y hacia el futuro. Y se viste esta visión vital con ropajes ya conocidos. Nos envuelve su poesía en ecos de un morir de amor provenzal, de un amor barroco y místico que se encuentra en el germen de la poesía romántica pero, sobre todo, con un amor que hunde sus raíces en el Romanticismo inglés y norteamericano más oscuro y en la literatura gótica (no podemos olvidar la formación académica de la autora). Así nos ofrece Magda Robles en cada página su visión del Amor y de la naturaleza misma del hombre. Suenan con fuerza en su poesía palabras de Poe, de Keats, de Shelley, a ellos se dirige. De ellos toma esta concepción del amor romántico y del poeta como figura maldita. Dice Magda Robles en su poema INCARNATIO, “Somos ángeles/caídos sin derrota./Reflejos oscuros y mortales/de un dios que teme/descubrirse en carne” y nos recuerdan sus palabras a las de Keats: "El poeta es un ser sin identidad, lo es todo y no es nada; no tiene carácter; disfruta la luz y la sombra (...) Un poeta es el ser menos poético que haya, porque no tiene identidad: está continuamente sustituyendo y rellenando algún otro cuerpo (...) El poeta carece de todos, es imposible identificarlo, y es, sin duda, el menos poético de todos los seres creados por Dios (...)”.

      A través de la palabra habla la poeta y conjura al sentimiento amoroso, se erige ante a él como sacerdotisa, se ofrece a recuperar la voz de poetas pasados y de poemas futuros y ofrece su semilla: su voz, “He necesitado/tan solo /trece mil latidos/y un instante /para nombrarte.(...)/Sea esta voz semilla tuya./Perpetua”. (DECLARACIÓN DE INTENCIONES)

      Verso a verso, a lo largo del libro, encontramos el fruto de esta ofrenda. Y la poesía es su forma de redimirse ante él, se impregna de Amor para precipitar necesariamente su concepción romántica de la vida en la escritura, porque para ella amor, vida y muerte se conjuran en una tríada indisoluble para nacer en la palabra “Quizá este hurgar no sea más/que otra forma de nacer de nuevo” (QUIZÁ).

      En esta visión del amor hay además una aceptación de la autodestrucción, de la tragedia, porque en él se deposita la esperanza en un renacer, en la armonía del Uno y el Todo y, por supuesto, el amor carnal se hace explícito en unos versos que tienen su lugar frecuentemente en el tálamo de los amantes “Recuerdo un tiempo/de árboles soñados./De inmolado aliento/entre sábanas hambrientas” (AMOR Y TIEMPO); “Ordena y desordena instantes/que aguardan tirados sobre la cama” (NUEVO DÍA). Es la presentación del sexo como milagro de la renovación, de la resurrección a través del contacto de los cuerpos “De renacer en ti/ y a través de ti/que restañas mi herida” (QUIZÁ).

      El Amor en su más pura virtualidad, en su más amplia totalidad. A él se entrega primero, para ofrecérnoslo, después, en este poemario, porque “alguien debió avisar/de que venimos al mundo/con una bomba/oculta en el pecho” que “disfrazada de ternura” nos provoca placer, dolor, nos condena y nos salva a la vez.

      Con una voz que encuentra su hábitat más natural en el anochecer, en el alba, entre arcanos y misterios que vaticinan deseos frente a la realidad que nos circunda; con una poesía repleta de símbolos y metáforas, donde lo onírico y lo real se funden “Me amaneces en las manos./ Eres el instante de luz/que eriza la piel/ y deja sentir cómo florecen/ jazmines en la carne” (LUZBEL)”; de choques y encuentros de figuras antitéticas y contradicciones imposibles, como contrario es el amor “Y la noche solo ilumina/una luz plagada de sombras.” (LINAR) ; con una disposición gráfica del verso que se adapta al contenido del mismo, con libertad, sin ataduras... la poesía de Magda Robles, insisto, nos conmueve y nos estremece.




      Con su último poemario, En piel del ángel caído, ha sabido recoger el tópico literario del amor romántico y gótico y actualizarlo, con una poética original, que lo acercan más a la realidad del lector de hoy. Ya sólo queda tenerlo entre las manos y disfrutarlo, a ser posible acompañado de buena música. Mientras lo releo suenan de fondo voces que me incitan a disfrutar el silencio Enjoy the silence... Y acompaño su lectura con la música de Depeche Mode, creo que le viene que ni “
                       m
                       u
                       s
                       i
                       c
                       a
                       l
                       i
                       z
                       a
                       d
                       o”... 


Loida Ruiz Rodríguez. Reseña de: "En piel del ángel caído" de Magda Robles León. El Torno Gráfico Ediciones, Granada 2016.

Y ellos... 

Sin nombre...

Nadie vuelve a los jardines olvidados.

Donde el musgo es silencioso
y se apodera lentamente
de las piedras sin memoria.
Donde una soledad antigua
vive prendida en las ramas.

Las viejas palabras
ya no sirven de consuelo.
Ya rindió la rosa sus espinas
y rotas se marchitan
las jaulas en su abandono.

Hay un árbol rojo
y una tumba abierta
a los pies del un ángel.

Al otro lado,
espejismo incierto,
criatura hambrienta,
la ciudad aguarda.








Impresiones

“Debo estar donde soy
enigma de un espejo.”
Francisco Acuyo

Voy encontrando reflejos con tu nombre.

Se recrean
al dibujarte amanecido,
envuelto en sábanas y bruma.
Como un milagro.

Ángel caído, desperezado
en mi palabra soñolienta.

Es como si cada espejo
en su desnudo
te guardase en la memoria.

(En piel del ángel caído)


Wilhelm Galhof Xan Stark for Alta Studios pic

Divertimento

Aún resuenan, misteriosas,
las campanas de aquel viejo campanario.

Hay quien cuenta
que el diablo en su diablura,
campanero,
se deleita en hacerlas sonar
impenitentes
engañando así
a las pobres cigüeñas
desorientadas
que no dejan de volar
sobre el campo, ahora baldío,
que hace tiempo
ocupó la antigua iglesia...



Una historia inacabada

¿Qué hacer cuando se incendian los labios
y se ofrecen, cual fruta madura,
al desencuentro?

No queda más que morder la voz
y rendirla ante el aliento sometido. 
Desnudar el roce, subyugar el trazo.
                                 .
Rasgar la piel, indefinirla.
Abrir el cuerpo a la intemperie,
y verso adentro,  resistir la acometida.

Templar la noche.
Romper la calma.
Vencer el fuego.
Prender el tiempo.


Brindar batalla.


(En piel del ángel caído)

“Peace Offering” — Photographer: Justin Rosenberg

Sin nombre.

Protege la ventana una alambrada.

Al otro lado, en su refugio,
una muñeca rota
juega
a columpiarse.
en una mecedora antigua.

Se balancea despacio.

Su pelo crespo, 
azabache en otras lunas,
luce hoy encanecido por el polvo.
También hay polvo en las cuencas
rotas de su mirada.

A veces se oye un siniestro repiqueteo.

Es la lluvia y su “déjame entrar”
tocando a los cristales,
como si fuese un visitante
incierto y mal venido.

El lunario cuenta los días.

Y mientras, la muñeca espera
a que un soplo de brisa fresca
le traiga un golpe de suerte
y la ciegue al mundo

cerrando, 
de golpe al fin,
la contraventana.



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