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En Penumbras... de Magda Robles

En penumbras es donde los sueños cobran vida, junto al crepitar del fuego y el danzar de las llamas...

Aprendiendo a sentir

Tan solo era un pequeño juguete de metal: vacío, lleno de aire donde debiese habitar un alma. Sin más necesidad que unas manos que le diesen la vida, y una sonrisa infantil que contemplase su milimetrado movimiento. No era su intención ser así, nunca fue su culpa; solo era una carcasa hueca, no podía albergar calor ni sentimiento. Día tras día pasaba dormido en su estante, rodeado de inventos extraños, y la única compañía del tic tac de su propio corazón. Puesto que era un autómata, solo una fría máquina le daba vida, impulsaba su cuerpo y le obligaba a vivir. Robaba el reposo a los días en que su creador olvidaba dar cuerda a su mecanismo, quedando relegado entre cachivaches y objetos varios. Pero aun así, era el orgullo de su inventor: preciso hasta el extremo en cuanto a las órdenes que recibía. Nada fallaba, ni un engranaje, ni la más mínima pieza en su maquinaria.






Un día, como tantos otros, recibió el impulso vital del inventor, y se prestó a hacer las delicias de una dama encopetada que visitaba la tienda. La acompañaba una joven doncella, acompañante y sufridora de los caprichos de su señora. Piel de terciopelo, un leve rubor tiñendo las mejillas de su carita de ángel, tuvo la osadía de cometer un desliz imperdonable: sonreir ante el movimiento del juguete. De manera fulminante, el pequeño autómata perdió el paso. Dió un traspié, mientras la insufrible dama reía a carcajadas, y temeroso ante la cara de enfado del inventor. En mitad del desconcierto por este fallo, alzó la vista, y se prendió de los ojos de la niña. Y con una tristeza inmensa, aunque por supuesto él ignoraba que estaba experimentando un sentimiento, vio surgir una lágrima. Y esa lágrima rodó por la mejilla, a la par que nuestro pequeño amigo avanzaba en su caida. Sin salir de su asombro, dió con sus tuercas en el suelo, justo en el mismo instante en que aquella gota de pena se volvió sangre para el autómata. Recibió la savia de la joven damisela sobre su ajado cuerpo. Mas esta sangre no fue portadora de vida, sino causante de muerte: el pequeño mecanismo que marcaba el tic tac de su corazón se ahogó...


9 comentarios :

  1. Me ha encantado el relato, Magda. Mi enhorabuena. Hoy has estado realmente inspirada.

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  2. Maravilloso tu relato y sorprendente desenlace. Ese gesto de tristeza, esa lágrima, son tal vez una redención. La única posible para él.

    Un beso emocionado, querida Oscura.

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  3. Querida Magda. Me ha encantado encontrar este blog tan bonito. Acabo de leer tu relato: "Aprendiendo a sentir" que me ha encantado dejando en mi espíritu un regusto de tristeza y sorpresa al mismo tiempo. Me ha parecido que tenía un tinte subrealista, ese personaje que se supone sin alma en el que se desencadenan los sentimientos al contemplar una sonrisa. Muy bien llevado e impacta en el corazón del lector. Te seguiré leyendo en tu blog, querida tocaya. Un abrazo fuerte y enhorabuena. - MAGDA R. MARTÍN

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  4. Es un placer verte por aquí, querido amigo. Ya sabes que la inspiración es caprichosa, hay que aprovechar mientras se deja.

    Eso quiero pensar Juan Antonio, que fué su salvación de una muerte en vida... En cualquier caso, yo solo presté la pluma, ellos decidieron su destino...

    ¡Mi querida tocaya! No sabes cuanto me ha encantado verte por este pequeño espacio!Y creo que sabes cuanto valoro tus palabras... Mil gracias!

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  5. Magda, estoy intentando hacerme seguidora de tu página pero no me lo permite, no puedo entrar. Dime si hay algún error. Un abrazo.MAGDA (Tu tocaya)

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  6. Veo que ya no lo hay, apareces entre mis amigos, lo que es un inmenso placer! Un besote, de Magda novata a Magda.

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  7. Estupendo relato, Magda. Que nos sorprenda siempre el sentimiento sea en la forma que sea... que nunca nos cansemos de aprender a sentir..Ni de sentir.

    Gracias, como siempre es un placer entrar en penumbrasa a tu casa, sé que siempre hay una lucecita encendida.

    Un beso.

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  8. Me ha encantado tu relato Magda, está lleno de magia al igual que tú. Continuaré leyendo tu blog, con tu permiso. Un biquiño con sentimiento!

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  9. Bienvenida mi linda meiga! Sientete en casa...Un biquiño!

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