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En Penumbras... de Magda Robles

En penumbras es donde los sueños cobran vida, junto al crepitar del fuego y el danzar de las llamas...

"La luz oculta en la penumbra", por Francisco Acuyo



Quiero compartir hoy un fragmento del prólogo que Francisco Acuyo escribió para mi poemario "En penumbras se hizo verbo" bajo el título La luz oculta en la penumbra. Gracias por tus palabras, siempre...



"[…] Cuando Magda Robles en su poema titulado Escríbeme en el viento, al final del poema, nos decía:

Hazme inmortal
en el silencio de las piedras,
o en el rumor esquivo del agua,
y el sabor a incertidumbre de tu boca.
Y dame nombre...

Está pidiendo la atención debida a un hecho tan incontestable como que la tierra gira, que la poesía es ciencia (y no sólo arte y filosofía) en tanto que muestra el hecho vital ineluctable en el que se sustenta cualquier sentido consciente o inconsciente de vida: la creación. La inmortalidad es posible sólo en el reconocimiento de nuestras capacidades de sorpresa, de indagación, de asombro para, al fin, impulsar y consumar el lance del hecho creativo.

En poesía, la ficción de su relato, o mejor, de su discurso, es ya del todo cuestionable, pues, para ser, es condición indispensable el reconocimiento de su necesidad: no es mero amusement, divertimento placentero (o doloroso) adherido a la imaginación, y es que se nos revela, aun desde los márgenes oscuros de lo misterioso e insondable, como una exigencia vital imponderable que, en realidad abarca cualquier iniciativa nueva, verdadera y bella de humanidad.


Así, e insisto en lo anteriormente expuesto: tras la observación de este conjunto poemático nos parece distinguir un aparato expresivo, emotivo e intencional que se aleja de cualquier neorromanticismo en tanto que no halla preocupación en discernir diferencias en su discurso con la realidad o lo imaginario (sobrenatural, apuntábamos en muchos casos), pues el poema es sujeto y objeto, ciencia y conciencia que no enfrenta (admiradora de Keats, pero lejos de sus concepciones intencionales o teóricas) hechos con poesía, porque la poesía no trata las cosas como aparecen (Wordsworth), pero tampoco como son, pues ella misma es, en inevitable integración con el mundo. Sin saberlo o reconocerlo Keats era hijo necesario de su tiempo y, paradójicamente asumió las claves positivistas (de sus virtuales enemigos, matemáticos, físicos...) al enfrentar ciencia y poesía, siendo ambas vástagos de la misma (divina) inspiración, pues, no en vano basan ambas su verdad en la fundamentación necesariamente bella de su discurso, formulación y hallazgo. Pero vean que, para mayor novedad, en estos poemas pueden discurrir sin el menor empacho de contradicción, el mito, la fábula, como espejo sobrenatural que trasciende la apariencia de las cosas: marcha con grácil desparpajo hacia la realidad de aquellas, pues son los sueños, los mitos, las fábulas, sucesores y herederos oscuros de la realidad más viva, pues ofrecen con sus símbolos las claves para el mejor conocimiento de uno mismo. En este sentido ¿qué es sino ciencia la poesía? La ciencia más profunda y elevada que habla del hecho ¿indescriptible? Desde cualquier otra disciplina: la conciencia (humana) en la sublime aspiración por crear para mejor entendimiento de sí mismo y del mundo en el que habita. Blake (también Shelley), el visionario, intuía(n) acaso estas apreciaciones que ahora comienzan a tener explicación teórica y literaria (que no poética), y que supondrían la base para el constructo explicativo de una realidad intemporal que acaso fue mal entendida: un orden invisible (que) está tras los casos visibles. Si el Verbo se hizo carne para dar materialidad a la intención divina, de la inconsistente sombra, del fantasmal espectro, del lóbrego y misterioso reflejo que anima el espejo de la conciencia, ha de tomar aliento el verbo que dará razón y sentido últimos al alma escrutadora y, sobre todo, creadora del poeta. Lean sosegadamente a Magda Robles en este deleitoso y delicioso primer poemario de singular penumbra, para ver la luminaria cegadora de su fanal intenso, pues mora en el recinto de la luz más pura y verdadera: el de la belleza."


Fragmento del prólogo titulado: La luz oculta en la penumbra
Francisco Acuyo (entrada íntegra en el blog Ancile, siguiendo el anterior enlace)

4 comentarios :

  1. Está pidiendo todo eso, ahí es nada y particularmente yo sentí que me pedía una contestación poética.

    Me encanta el prólogo, ya lo leí en "Ancile" y me quedé maravillado. Un lujazo tu editor y amigo Francisco.

    Aprovechando que aquí no hay límites de caracteres te dejo una pregunta reflexión de las que me asaltan cuando me da por pensar, ya sabes, casi nunca:

    ¿Por qué piensan que las penumbras están vacías, que nada tienen a parte de oscuridad, acaso no es evidente que están llenas de todo, del todo?

    Son tan bellas y tan significativas las tuyas.

    Abrazos para ti y para tu editor.

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    1. Leer estas palabras, el prólogo completo cuando estuvo en mis manos, y ver a su autor convencerme que todo esto ha sido inspirado por las mías, fue una escena curiosa. Si que es un lujo de editor, de poeta, y de amigo. Tengo la inmensa suerte de contar con algunas personas así... las suficientes.

      En cuanto a tu pregunta... ¡a buena vas a hacérsela! Para mi nunca estuvo vacía la penumbra, sino todo lo contrario. Son el portal a un mundo mágico donde todo es posible, un rincón íntimo y cálido en el que refugiarse, donde la luz no ciega, y la oscuridad es tan solo un reflejo que se desvanece. Hay tanto por apreciar, por descubrir en ellas... Pero eso quizá solo lo sabemos quienes de pequeños leíamos con linterna bajo las sábanas, o nos perdemos contemplando las llamas de un hogar en una habitación sin luz... así aprendí yo a soñar en penumbras...

      Besos Acróbata.

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  2. Es entre penumbras,
    donde alcanza la intimidad,
    la luz del verbo,
    palabras frágiles que navegan sueños,
    sueños que entre penumbras,
    se tornan verso.

    Besos Magda

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    Respuestas
    1. Gracias por regalarme tan bello comentario Juliette!
      Besos...

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