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En Penumbras... de Magda Robles

En penumbras es donde los sueños cobran vida, junto al crepitar del fuego y el danzar de las llamas...

Abrieron las ventanas, de Raul Hernández Garrido



"Un hombre en fuga.
Una mansión misteriosa.
Dos mujeres y un enigma.
Una historia de deseos oscuros y fantasmas.
Y un mensaje:

Aquí solo puede vivir aquel al que la mansión elija..."



Arresto, condena, furgón policial y fuga en tan solo cuatro páginas. En estas circunstancias conocemos a Santos Valbuena, terrorista peligroso acusado de un sangriento atentado. Así que nos preparamos para conocer los detalle, el proceso, la motivación si es que existe en actos así, en definitiva, todo lo que cabría esperar de una novela relacionada con tal protagonista. Mas es ya aquí donde comienzan las sorpresas: Santos nos desvelará lo acontecido, aunque tan solo será un dato anecdótico que nada tendrá que ver realmente con la trama de esta sugerente novela.

En su huida desesperada llega a una alejada y sombría mansión envuelta en niebla, y cae en un profundo sueño del que el propio lector creerá ser presa. Despierta desnudo, y sin saber donde se encuentra. A partir de este momento será difícil saber qué es onírico y qué es real, qué es pasado y qué acontece en el presente. Pasillos solitarios cuyas maderas crujen bajo los pies, puertas entreabiertas que no permiten saber quién habita tras ellas, presencias invisibles y ojos que parecen verlo todo a pesar de no ser vistos, ventanas y tragaluces que apenas dejan pasar la luz, quizá sencillamente porque no debe existir claridad en esta historia. La atmósfera enrarecida de este escenario trascenderá las páginas de la novela envolviendo al propio lector en ella. Dos mujeres, Clara y Eloísa, vestidas como si hubiesen sido arrebatadas a un siglo pasado, parecen ser las únicas habitantes de una casa que se transforma a placer. La neblina que desdibuja la mansión también las envuelve a ellas, hasta el punto obligar a Santos a considerar que se encuentra ante “una sola criatura en la que dos cuerpos eran coronados por una única faz”. Un protagonista que pensaba estar al mando de la situación se verá convertido en marioneta de estas extrañas damas, y sometido a sus más oscuros deseos sin poder de réplica. Un nombre masculino, Juan Urdieta, rescatado del pasado (si es que realmente existe tal concepto en esta novela), que resuena entre las paredes de esta decadente finca, y que por momentos pretende llevar la voz cantante.

Este es un leve esbozo de la historia que nos presenta Raúl Hernández Garrido en su primera novela, “Abrieron las ventanas”. Un clima de misterio, una sensación de no encontrar los límites entre el sueño, por momentos pesadilla, y el despertar. Una forma ágil de perfilar la historia real del terrorista Santos usando breves flashbacks; un magistral juego continuado entre la primera y la tercera persona para la voz narrativa al pretender diseccionar pasado y presente de la particular historia de una mansión con vida propia.

Quizá yo me dejé llevar demasiado por una lectura donde nada es lo que parece, pero al terminar la última página no pude evitar pellizcarme para ver si realmente estaba despierta…

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