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En Penumbras... de Magda Robles

En penumbras es donde los sueños cobran vida, junto al crepitar del fuego y el danzar de las llamas...

La alargada sombra del amor, de Mathias Malthieu


Utiliza la sombra,
lee, sueña, descansa.
Usa tus sueños.
Y si están rotos ¡Pégalos!
Un sueño roto bien pegado
puede volverse aún más bello de lo que era.


19.29… 19.30. Momento exacto en que dejó de latir un corazón. En ese mismo instante, otros tres se quebraron cual cristal. Así comienza el trocito de historia que el autor nos va a permitir conocer de Mathias, un joven de treinta años que acaba de perder a su madre. Este acontecimiento lo obliga a enfrentarse al dolor, la soledad y la desesperación.

Mientras espera a su padre y su hermana en el aparcamiento del hospital, conoce a un personaje sumamente curioso: se trata del gigante Jack, doctor en "sombrología", experto en ayudar a superar periodos de duelo. Para ello presta a nuestro protagonista un trocito de su sombra, que irá moldeándose según la necesidad de Mathias, y brindándole la oportunidad de afrontar el miedo. Jack se convierte en tutor y guía de Mathias de una forma original y bastante atrevida a los ojos de un adulto: lo invita a soñar... Desgrana consejos, sugiere lecturas, canta desgañitándose cuando el joven necesita una sonrisa, o simplemente dejarse llevar por esta especial locura. Es el compañero invisible, mas siempre presente, que responde a una sencilla llamada.

Mathias se zambulle hasta lo más profundo de sus sentimientos, amparado por la protección del gigante. Explora la rabia ante la muerte y se rebela a ella; paladea el sabor amargo de la tristeza y el vacío; sufre el embate de los recuerdos aún sangrantes y la añoranza del ser perdido.” Tengo ganas de cavar a puñetazos, de mandar todo a paseo, de hundirme en la tierra”… Desgarra su alma, la hace trizas y la recompone durante este proceso al que ningún ser humano, antes o después, puede escapar.

Así es la nueva novela del francés Mathias Malzieu, quien obtuvo gran reconocimiento tanto por parte de público como de crítica con “La mecánica del corazón”. A pesar de ser un cuento totalmente independiente a esa deliciosa novelita, Malzieu hace algunos guiños a la historia y sus protagonistas: quizá debido a ella Jack es hoy un gigante doctorado… Manteniendo su estilo narrativo particular, la poesía se hace prosa en estas páginas. Con imágenes sorprendentes, tintes góticos y personajes propios de Tim Burton, nos permite “descubrir que podía desenrollar mi sombra como una pantalla de cine… para visionar mis sueños”. Llena las páginas una sutil ironía que te obliga a sonreír incluso en momentos en que lees con los ojos arrasados en lágrimas; con un estilo sencillo y claro, el autor consigue una vez más hacer con el lector lo que le apetece: obligarle a leer de forma compulsiva desde la primera línea.

Quien aun a pesar de la edad que ponga en su carné siga albergando un alma de niño. Quien tenga fe en los sueños, sean estos entendidos como imposibles quimeras o pequeños retos que superar día a día. Quien se vea con fuerzas de explorar algunos de los sentimientos más duros que experimenta el ser humano, y salir victorioso de tal empresa. Quien esté dispuesto a usar esa sombra (sea esa sombra un sueño, amigos, familia, tu perro…) para afrontar la ausencia de la persona a la que ama, será digno pupilo de Jack. Por lo tanto, en el mismo instante en que lo necesite, que entone la siguiente cancioncilla, y simplemente espere… “Giant Jack is on my Back…”

4 comentarios :

  1. Me ganas con cada una de tus reseñas, querida Ligeia. Soy un lector compulsivo de la novela del XIX, me abraza posesivamente como una yedra oscura y obstinada. Pero tengo que hacer un hueco para seguir tus recomendaciones.

    Besos y gratitud.

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  2. Me uno a la sombra del autor, me uno a los sueños...
    Muy bonita reseña, amiga.
    MAGDA R. MARTÍN

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  3. El tal Mathias debería tener la oportunidad de leer esta hermosa semblanza que haces de sus letras. Cómo guiarle hasta aquí. No sé, quizá el tiempo y la magia lo haga posible. Nunca se sabe.

    Gracias por llevarme de la mano, con tus letras a esos lugares que deben, que tienen que ser contemplados.

    Besos, Magda.

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    Respuestas
    1. Si, eso sería magia...
      Quid pro quo, tan solo eso. Besos, acróbata.

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