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En Penumbras... de Magda Robles

En penumbras es donde los sueños cobran vida, junto al crepitar del fuego y el danzar de las llamas...

Locura...


Loca la llaman, loca...

Por vivir atrapada en un mundo que no corresponde,

ajena a visiones y realidades que le resultan extrañas

rodeada de seres grises que se diluyen en la rutina

sin fuerza ni luz para darle calor.


Loca le gritan, loca…

Porque cuando pretende hablar no produce palabras

Y si intenta reír solo escapa un quejido

En sus pupilas no se reflejan las luces de neón

Porque un gris tormenta veló la entrada a su alma.


Loca le dicen, loca...

por cerrar su pasión y su deseo a un mundo oscuro

y vivir anclada en pasados de creación propia

dejándose guiar por los laberintos tortuosos de la razón

que la arrastran cada día más en su demencia.


Loca se cree, loca...

al sufrir el rechazo despiadado de seres sin luz propia

y recibir bofetadas de realidad que intentan suprimir un sueño:

envidiosos, el resto, no pueden saberla ajena a su tortura

e intentan arrastrarla a su misma, cruel, y lenta muerte en vida.


Y quizá lleven razón, y sea loca

por percibir el aroma de un cuerpo que no se encuentra,

al dibujar los contornos de una piel que en realidad no existe,

deslizando con ternura las palmas de sus manos por el aire

alfarera de pasiones, dando forma así a una figura inventada.


Vista ante el espejo, si está loca

pues su cuerpo se estremece al sentir una boca que no besa

y su piel se eriza al tacto de unas manos fuertes hechas de tiempo.

Cuelga su esperanza en cadencioso movimiento de esas pestañas imaginadas

Sacia con premura el hambre en la comisura de un labio hecho de sal y yedra.

Pasa las horas en vela junto a un cuerpo entretejido de humo y anhelo,

se pierde acariciando el leve rostro de un fantasma.


Se abandona noche a noche a otra alma atormentada

que acompaña cada instante su dulce y tortuoso delirio.

Se debate bajo un sueño que arrebata el alma fiel y entregada

incapaz de distinguir donde realmente se halla lo incierto

¿acaso no siente esos besos que recorren su cuerpo?


Definitivamente si, está loca

al permitirse en su locura hablar entre silencios

y ver el mundo con luz propia a través de sus ojos cerrados.

Construir barreras es motivo y causa más de este delirio

al pretender así guardar el sueño que le da su aliento

encerrando en su pequeño refugio a quien día tras día la vuelve a la vida

y la aleja del gris transitar del resto de mortales.


Si...

Me llaman loca...

6 comentarios :

  1. Tortuosos delirios en la penumbra de los alhelíes. He sentido un escalofrío al recorrer un verso:

    Sacia con premura el hambre en la comisura de un labio hecho de sal y yedra.

    Creo que la locura es contagiosa. Y divina.

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  2. Seguiremos contribuyendo a que se contagie, y poblaremos el mundo de locos...
    Qué bien sabe el poder conmover con un simple verso...

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  3. Me has encandilado Magda, este poema es sublime. No puedo más que darte la enhorabuena niña, ha sido una experiencia conmovedora leerte siempre. Ojalá pueda desarrollar la locura algún día de este modo. En el "libro de Babel, solo los locos apreciamos la locura". Sobre todo cuando esta te lleva, a ser consecuente y sacarle partido a la vida. Has estado cumbre.

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    Respuestas
    1. Los locos se reconocen sin hablarse... tu ya formas parte de ese universo. Gracias Fran, por tanto.

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  4. Que maravilla Magda...o leía y me iba emocionando y reconociendo en ese alma loca, en permanente búsqueda de sueños.

    Un beso

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    Respuestas
    1. El reconocer como nuestros otros pasos, a veces nos ayuda a caminar... eso me ocurre a mi con tus letras. Seguiremos soñando, un beso preciosa!

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