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En Penumbras... de Magda Robles

En penumbras es donde los sueños cobran vida, junto al crepitar del fuego y el danzar de las llamas...

La chica del puente

No hay alternativa. Cuando yo no salto, salta usted. No podemos continuar.
¿Continuar que?

¿Realmente es tal el destino? ¿Existe una persona creada para ser puesta en tu camino, y hacer así de tu vida un todo?

Hay películas que se rodaron para ser vistas, y otras para ser sentidas. Y este es el caso de la que hoy ocupa mi tiempo, La fille sur le pont ("La chica del puente" para los que como yo se quedaron solo con el inglés como segundo idioma), dirigida por Patrice Leconte, y con un reparto no demasiado conocido tal vez, pero digno de quitarse el sombrero: Daniel Auteuil, Vanessa Paradis, Claude Aufaure, Bertie Cortez, Mireille Mosse…

La cinta comienza entre lo que parece ser una chica algo desquiciada, y su terapeuta, un comienzo intimista, mostrando a una joven espontanea y natural, demasiado fragil incluso.

"Pareces una chica a punto de cometer una estupidez"

Así se enfrenta Gabor, un lanzador de cuchillos con más vacío en el alma que en sus bolsillos, a Adele, una frágil nínfula decidida a lanzarse en brazos de la desesperación convertida en agua. De este encuentro, aparentemente casual, surge una sorprendente propuesta: él necesita un "blanco humano" para su espectáculo, y si ella busca la muerte, no debe importar que esta llegue de una forma u otra, por lo que le propone que lo acompañe como ayudante. He aquí el punto de partida para una relación que sumerge al espectador en la extrañeza desde el principio, preparándolo para unos momentos nada predecibles. “La chica del puente” plantea la vida en blanco y negro, ni siquiera hay escala de grises en la existencia de estos dos seres marcados por la desgracia, el sinsentido y el más total y absoluto vacío. No se les permite punto intermedio.

Si mi vida carece ya de sentido, ¿qué más puedo perder?



En los cuentos de hadas siempre encontramos princesas puras y maravillosas, y príncipes galantes y valerosos. Adele es una joven con nula autoestima y una pequeña inclinación hacia la ninfomanía; Gabor es un tanto timador y mentiroso. No, definitivamente, no debe tratarse de un cuento de hadas. Es una película plagada de absurdos, pero extremadamente deliciosa. La química entre los protagonistas atraviesa la pantalla, arrastrándonos a este mundo de miserias, sinsabores y momentos mágicos que ambos comparten. Son almas errantes, viajando de ciudad en ciudad mientras la suerte los acompaña. No se ajustan a ningún patrón, se mueven al son del aire, saltando entre el mundo real, su propia mente, y la realidad onírica en la que ambos han basado su relación.

Siempre pensé que el verdadero erotismo destaca por su extremada sencillez: aclarado esto, puedo asegurar que en esta historia, donde a día de hoy no consigo recordar ninguna escena de desnudos, contiene algunas de las imágenes más eróticas que jamás he visto en la gran pantalla. La habilidad que tiene Leconte para sugerir, para embaucar, supera cualquier imagen explícita. El vínculo que se crea entre la pareja protagonista, la pasión contenida, tiene su vía de escape en aquello que ambos comparten: el espectáculo con los cuchillos. La necesidad del uno por el otro, el factor suerte que parece haberlos unido es tal, que Gabor incluso se permite lanzar sus armas con los ojos cerrados, manteniendo a Adele entre la tensión y el éxtasis. Memorable la escena en el vagón, mística, y mágica...


Este juego de luces y sombras viene aderezado por una banda sonora imprescindible a cargo de Angelo Badalamento, cargando de magnetismo la atmósfera de esta ya de por si intensa película. Pero todo cuento de hadas tiene un final, feliz a veces, real en otros casos… En cualquier caso, no dejéis de verla.

4 comentarios :

  1. Tienes un don, querida amiga. Reseña memorable ante la cual es imposible permanecer indiferente. Quiero ver esa "Fille sur le pont". Ya.

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  2. Desde que la vi es una de mis películas favoritas, y la reseña le hace justicia. Patrice Leconte ya me ganó con "El marido de la peluquera", pero esta historia la supera con creces.

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  3. Si David, a pesar de lo que diga la crítica, siempre inclinada a favor de "El marido de la peluquera", que quedo con esta sin ninguna duda. Es una cinta de esas que llegan a tu vida para quedarse ...

    La verás, seguro, y esperaré tu comentario de vuelta Juan Antonio. El don, mi suerte, es verme rodeada de gente con una sensibilidad muy especial.

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  4. Excelente reseña, Magda. De Leconte me encantó "El marido de la peluquera". Pero, después de leer tu reseña, intentaré verla. Creo que merece la pena. Además, siempre me ha atraído el cine francés.

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