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En Penumbras... de Magda Robles

En penumbras es donde los sueños cobran vida, junto al crepitar del fuego y el danzar de las llamas...

Día de playa

Con la boca llena de arena y sal es dificil que surjan las palabras
y si el cuerpo lo han roto las olas, no puede seguir latiendo un corazón,
de la punta de sus dedos escapan caricias en boca de peces
ladrones furtivos del roce maltrecho que a otra corresponden.

El abismo arrastra, el hombre lucha, mas es batalla perdida de antemano
sibilina, tentadora, arrastró el canto de sirena a quien oido le prestó
ensalmo teñido de ensueño que finalmente mostró sus garras
lacerando por igual el cuerpo, ya frío, y la mente arrebatada.

El vaivén de las olas parece querer insuflar vida nuevamente
en la piel abandonada, vacía ya de todo sufrimiento,
tarea ardua y tiempo perdido: no responde.
Mas el dolor persiste, la ira crece, la venganza aumenta
y va volviendo su mirada hacia la playa...

-----------O----------
Olvidada y sola quedaré en la orilla cubiertos de arena mis pies,
ahogada entre espuma mi voz
esperándo un destino que no llega a puerto.

Me tiendo en la mullida pena,
junto a la playa que sutil va mordiendo mis miembros,
suave, intermitente, casi haciendo cosquillas,
mas dejando cicatriz.

Y con cada beso me arranca el olvido...
¡y me arrastra a aquel que arrancar deseo!
Espera, la roca será mi destino, el camino hacia ti...
-----------O----------

Dos cuerpos rotos, uno en el aire, otro en el agua,
en un baile perpetuo de corrientes discontinuas,
siempre buscando, perdidos en eterno movimiento,
mas siempre alejados, en un día de playa...

2 comentarios :

  1. Un cuerpo vacío, abandonado... Pero son dos. En un movimiento perpetuo que jamás permite soñar una aproximación.

    El agua, la arena, la sal, el aire, desgastan un cuerpo impasibles. Y la sirena, con su voz de perdición, no es acaso como las demás fuerzas indiferentes de la naturaleza?

    Una sutil melancolía impregna todo el poema. Muy interesante la alternancia de estilo directo e indirecto.

    Enhorabuena, Magda.

    ResponderEliminar
  2. No, no es sirena impasible como yo la imaginé, aunque si sumamente desgraciada... A pesar de buscar la forma de acercarse a él, sus pasos tan solo provocaron el efecto contrario...

    Gracias por seguir aquí.

    ResponderEliminar

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