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En Penumbras... de Magda Robles

En penumbras es donde los sueños cobran vida, junto al crepitar del fuego y el danzar de las llamas...

"El retrato de Jennie"

"Nada muere, todo cambia. Hoy es el pasado de otro tiempo"



"El retrato de Jennie" (1948) dirigida por William Dieterle, y protagonizada por Joshep Cotton y Jennifer Jones, tendrá a partir de hoy el lugar que se merece entre mis indispensables del cine, junto a "El fantasma y la señora Muir".

Un Nueva York onírico es el escenario elegido para el transcurso de esta historia, que juega con las barreras del tiempo, obligándonos a creer en el destino y la fuerza del amor. En esta ciudad encontramos a Eben, un pobre pintor que no tiene donde caerse muerto, cuyos cuadros son obras carentes de fuerza, sin carácter ni aliciente, hasta que se topa con una extraña niña una tarde en el parque, con quien comparte un rato de juego. La chiquilla parece escapada de algún otro lugar en el pasado, habla de sucesos lejanos, y se despide del artista con un simple ruego: que la espere, mientras ella se da prisa por crecer... y le pinte un cuadro. Este encuentro fortuito incita al artista a realizar un boceto, y a buscar casi de manera obsesiva nuevos tropiezos con la misteriosa criatura, mientras empieza a dudar de su propia cordura al comprobar que Jennie no pertenece ni a su presente, ni quizá a este mundo. Sin embargo, ella es fiel a sus citas, y a su promesa: en días, meses, deja atrás la niñez para convertirse en una bella joven, y posar como modelo de la que será la obra maestra de nuestro pintor.

El personaje de Jennie es atemporal, etéreo, se difumina en el espacio según se aleja, alentando así él halo de misterio que la rodea. Sus palabras corroboran el hecho de que no pertenece a ningún tiempo, a través de la dulce canción con que hechiza a Eben... "de donde venimos, nadie lo sabe. A donde voy, todo va...", y esta atmósfera es magistralmente reforzada por el uso del "Preludio a la siesta de un fauno", de Claude Debussy en cada una de sus apariciones.
Pero es en la imagen donde encontramos la perfección de esta obra maestra, que confunde nuestros sentidos y nos hace dudar incluso de si la locura que parece adueñarse del pintor habrá llegado hasta nosotros: el espectador verá la pantalla convertida en un lienzo, el color asaltará la pantalla en el momento culmen, desbancando los tonos sepia que habían contribuido a ese espacio atemporal, romántico y evanescente que envuelve la historia...

"El retato de Jennie" es una película extraña, misteriosa, llena de magia, donde nada parece real, donde el tiempo y el espacio juegan a su antojo para hilvanar la historia, donde prima la creatividad de todos aquellos que la hicieron posible. No es extraño que se encontrase entre las favoritas de Buñuel. Jennie es no solo la musa indispensable de un autor con talento, la fuerza que le impulsa a crear su obra maestra, sino ese gran amor con quien todo mortal sueña, capaz de enfrentar a la misma muerte y escapar de las garras del pasado para alcanzar un futuro juntos.

¿O es solamente un personaje que cobra vida en la mente de un loco?

He aquí la magia del cine...

4 comentarios :

  1. Pues esta no la conocía, ¡pero ahora la tengo que ver!

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  2. Tampoco la conocía. Ahora ya tengo motivos para verla sin falta.
    Besos!! MagaRI

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  3. Estupenda película, rodeada de un halo de misterio envuelta en una atmósfera casi onírica que se mantiene a lo largo de toda la cinta, conseguida en parte por la genial música de Debussy, la fotografía y los efectos especiales (no en vano le valieron un Oscar). Pocas películas han conseguido crear de forma tan veraz esa sensación, como en “Vértigo” de Alfred Hitchcock. Su magistral tratamiento en escena de todos estos elementos consiguen lo que podría parecer imposible en la mundanal Nueva York: crear un espacio completamente intemporal, incluso a veces, la acción parece transcurrir en la campiña en vez de una gran urbe. A mí, que pasé mi infancia en una tierra de mar y faros, valoro de manera especial también una de las escenas más memorables de la película, la que tiene lugar en ese faro envuelto en la tormenta.
    Creo que de manera similar se han expresado todos a los que les ha gustado esta obra de arte cinematográfico, por ello quiero destacar algo diferente, al margen de la musa convertida en amor imposible de su protagonista, y sería la de la frase del amigo, que trabaja como mecánico, del pintor Eben Adams que encarna Joseph Cotten, admirado por aquello que lleva a un artista a sacrificarlo todo: “La mayoría de nosotros piensa que no hay nada que merezca la pena, salvo vivir la vida lo más cómodamente posible, ganar un poco aquí, otro poco allá, comer, dormir y morir. Entonces te encuentras con alguien como tú que no se preocupa por nada de eso y te preguntas si tal vez no te estás perdiendo algo”.

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  4. Realmente es una obra maestra, una cinta que te deja fascinada, más cuando la ves si saber siquiera a qué te expones, y te atrapa. Me gustó la frase, no la recordaba. Gracias por rescatarla, y también por dejar tus palabras.

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